LE SAHEL LA LEGENDE DE DAKAR
01 Caridad 5:23 ######
02 Myster Tier 3:39
03 Mentira 4:01
04 El Grand Sahel 4:38
05 Siera Beng 4:52
06 Cintura 4:00
07 Gueth 4:14
08 Conel Sahel 4:06
09 Sunu Music 4:15
10 Guete 3:22
11 Jammo 3:32
12 Touba Touba 4:33
13 Garab 3:47
Créditos
Bass – Ousmane Diaw
Congas – Cheikh Mbacke Dione
Drums – Matar Dieng
Guitar – Yakhya Fall
Lead Vocals, Timbales – Idrissa Diop
Organ, Lead Guitar – Cheikh Tidiane Tall
Saxophone – Thierno Koite
En la Dakar de los años 60 era muy frecuente escuchar música en castellano.
Después del triunfo de la revolución cubana de 1959, la idea de un interés
común entre las naciones explotadas por el colonialismo y el imperialismo europeo y estadounidense,
la música cubana se instaló en África como un símbolo de resistencia.
Ya desde los años 20, la interferencia de estudiantes africanos
hacia la isla de Cuba fue una constante que cristalizó durante
la década de la lucha por las independencias africanas. Y rápidamente,
los sonidos cubanos empezaron a integrarse en las pistas de baile de
las principales capitales del África Occidental. Los ngonis,
balafons y koras empezaron a flirtear con congas, saxofones y maracas.
El resultado: un cóctel imparable de ritmo y son mezclado con sonidos populares tradicionales.
Como alternativa a la modernidad europea, la música cubana se convirtió en la nueva modernidad de ciudades como Dakar,
Cotonou, Conakry, Kinshasa o Abidjan. Las élites africanas vibraban
con bandas como Grand Diop, Saint Louis Jazz, Guinea Jazz, Bembeya Jazz,
The Star Band o La Lyre Africaine, y el castellano se convirtió en la lengua alternativa al francés de la metrópolis.
En 1972 nació la banda residente del club con más solera de Dakar, le Sáhel. La orquesta, dirigida por Idrissa Diop,
contaba con los mejores músicos de la capital. El chá-chá-chá, la salsa, el mambo, la rumba o el son pasaron
a ser parte de sus repertorios, mientras versionaban a grandes músicos de la región como Tabu Ley Rochereau,
pero también a latinos como Célia Cruz. En 1975, la banda grabó un álbum de 7 temas llamado ‘Bamba’,
en el que el mbalax le puso la nota dominante.
Sin embargo, el álbum no trascendió, y sus músicos empezaron a mirar hacia París,
donde africanos como Manu Dibango se estaban forjando una carrera ascendente. Ahora,
cuarenta años más tarde de este ‘Bamba’, y ante el auge de los sonidos de las independencias,
Diop, junto a Cheikh Tidiane Tall y Thierno Koite, vuelven a encender la llama de esa época
dorada de las orquestras africanas y presentan su segundo álbum Le Sahel: la légende de Dakar

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